Segunda semana de agosto

Pues ésta ha sido una semana un poco atípica, y no sólo porque haya salido el sol 3 días seguidos… sino por otras muchas cosas que intentaré ir contando.

La semana empezó a la inglesa, el domingo. Ése fue el día del desembarco de la ahijadita para formar parte del 4ºA durante una semana. Desde hace ya unos años viene todos los veranos una semanita de vacaciones a casa de los padrinos (y de Héctor!! que es el más importante por ser de su quinta y su compañero de travesuras juegos). Recuerdo que el primer año que vino, cuando terminábamos con los baños, cenas y los acostábamos, íbamos nosotros casi detrás para la cama. Eran 3 bichos bastante pequeños y unos padres-padrinos con poca experiencia todavía en mover esas masas. Este año, no sé si porque son más mayores, por los puntos de experiencia o por ambas cosas, a las 21:30 estaban las 3 fieras en cama y aún nos quedaban 2-3 horas de vida 😉 Y eso que este año no cabían los 3 en la bañera y hubo que bañarlos en 2 turnos 😛

Las tardes de la semana pasaron más o menos así (las mañanas eran monótonas: ellos iban al campamento y nosotros a trabajar):

  • Lunes: fuimos a las casetas de los jardines de Méndez Núñez y ¡cómo no! al parque. Aquí os pongo una de las pocas fotos que tengo (son las 2 fierecillas que hacen que la rueda «funcione») :-P. Hicimos un recorrido «en profundidad» a las casetas de los comics. Les sorprendía ver la gente disfrazada y en la caseta del xabarín club les dieron un doraemon e iban encantados. Como premio por portarse tan bien vinieron comiendo un algodón de azúcar.Nerea y Héctor
  • Martes: Fuimos a la plaza de la Cubela a jugar con unos compis de clase de Héctor. La recompensa ese día fue un helado.
  • Miércoles y jueves: fuimos a la piscina de Dani. Jugaron como peces en el agua.
  • Viernes: un hecho inesperado cambió nuestro plan inicial. Nuestro plan era ir comer al Muerde la pasta del Marineda porque tiene el pasta park (y porque llovía) y después quedarnos por la tarde por el centro a jugar y comprar algo. Ya llegando al centro una voz me alertó «Madrina, vete despacio que voy a vomitar» y cuando aparcamos la cosa no mejoraba. Es más, fue a peor, puesto que me decía que no podía andar que le dolía la barriga. Tras la llamada a Kati (su madre) para preguntar si eran normales en ella los síntomas que presentaba y ver que no, coloqué a mis fieras y me fui con Nerea al materno. Lo que más me preocupaba era el dolor tan específico en la zona del apéndice que no le dejaba ni andar. Al entrar, nos atendieron rapidísimo y nos pasaron a observación puesto que sí parecía apendicitis pero había que esperar al resultado de la analítica, la valoración del cirujano y otras pruebas. Ahí ya nos pusimos de acuerdo con sus papis para que viniesen y a partir de las 20:00 más o menos dejé de ejercer de madrina. Tuvo que pasar la noche en observación pero al final se quedó en un susto y en una inflamación de los ganglios de la zona del apéndice (junto otras infecciones… parece que algo vírico) y ya a las 14:00 del sábado les dieron el alta. Ya veis fue un final de fiesta de traca 🙂

A día de hoy, Nerea ya está recuperada y en su casita (se fueron ayer por la noche) y aunque nos veremos antes (tenemos muchos eventos que celebrar: cumples, navidades, fines de semana, pascua, etc etc) espero que el verano que viene disfrutemos como siempre y tengamos una despedida de vacaciones con fiesta (no importa que no sea tan inolvidable) 😛

Durante la semana también hubo otros eventos como la compra de mi kindle 3 el martes por la noche y su llegada al 4ºA el viernes por la mañana (sorprendente el tiempo de entrega para salir de los EEUU). Ahora he retomado el libro que estaba leyendo cuando se me estropeó mi e-book y tan pronto termine esta entrada continuaré que está muy interesante. Os lo recomiendo. Ya sabéis cual es: está en el blog hacia abajo a la derecha 😀

Hasta la próxima!