El club de los miércoles

o familiarmente conocido como aquelarre (nuestros «churris» son ingeniosos… aunque envidia tienen de no estar invitados) 😉 nos llevamos reuniendo semanas alternas desde ¡¡hace más de un año!!. Esta semana tocaba fecha especial, Silvia cumplía años (tranqui 4 que no los digo… sólo hay que fijarse en la foto) 😛 y la capullina no nos había dicho nada, es más, nos avisa por la tarde que tiene problemas para dejar a la niña y que no podría venir…. ¡y nosostras con la sorpresa preparada! Pero, como se hace en estos casos cuando hay voluntad, la llamamos y le preguntamos como le iba si nosotras íbamos hasta su casita, y allá nos fuimos rumbo a Culleredo con la cena en una bolsa y la sorpresa en otra 🙂

La velada como siempre estupenda. No nos falta de que hablar. Contamos nuestras cosillas (alegrías, trabajo, preocupaciones, anécdotas, niños, viajes…) e intentamos siempre sacar el lado positivo de todo… porque siempre lo hay… aunque a veces se tarde en encontrarlo 😉 Volviendo a la noche del miércoles, llegada las doce, tocó soplar. Ahí pusimos las velas en el trozo de larpeira (a la que después rendimos cuentas) y le dimos nuestro regalo: el libro El club de los viernes (con el retoque viernes por miércoles).

Parecía el libro perfecto puesto que trata de 8 mujeres que se reunen los viernes para tejer y contar también sus cosas. Nosotras somos cuatro y todavía no tejemos… pero todo se andará 😉 Creo que ellas han elegido mejor día porque el jueves suele ser un día duro. Volvemos a nuestras rutinas de trabajo, habiendo dormido poco y bebido algo, así que el jueves suele ser un día muy cansado pero feliz.

Aquí dejo la foto de recuerdo de esa noche (¡¡felicidades Silvia!!).