«Soy incapaz de hacer una raíz cuadrada…»

(Enviado por rozio el 24/4/2008 15:10:00 (228 Lecturas))

Pues sí, la vida se complica por momentos, pero como decía Charles Darwin: «No sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta al medio»… y creo que losdel4a nos adaptamos bien

Los «papis» somos de la generación de los treintaytantos, ya sabes, los JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados) del «babyboom» en una sociedad «mileurista» y «politizada». Los peques ya los «escucháis» de vez en cuando por aquí pero os los recuerdo que últimamente cuentan poco.

Héctor. Ya es casi un «chico», con problemillas normales de los niños de su edad. Quizás con un carácter reivindicativo motivado por tener una hermana como Inés y, nosotros, a veces, olvidarnos que tiene tantas necesidades como ella; evidentemente, distintas, pero necesidades.

Inés. Si hay una palabra que la resuma sería especial pero vamos a regalarle un par de adjetivos más. Es una niña muuuy cariñosa y muy feliz a pesar de sus problemas de salud. Y es que tiene suerte, sí, repito, tiene suerte de haber nacido en el mejor hogar que le pudo haber tocado y donde nosotros tenemos suerte de poder disfrutar de una niña como Inés, una muñequita con la risa más contagiosa que jamás hayas escuchado.

Para finalizar este pequeño escrito, y para justificar su título, voy a «pegar» la introducción al libro “Guía Jurídica. Manual del Tutor: Teoría y Práctica” de Marián Pérez del Campo (edita FADEMGA-Feaps Galicia), que nos da una nueva visión del término incapaz, donde nos demuestra que todos tenemos necesidades y limitaciones. Espero que os guste y os sea de utilidad esta perspectiva de la vida.

«Yo soy incapaz de hacer una raíz cuadrada. No es que vaya ahora a presumir de ello, pero tampoco voy a hacer un drama, no se va a caer el mundo por mi incapacidad con las ciencias exactas, ya se encargarán los expertos matemáticos de eso. Tampoco soy capaz de confeccionar las mantas que hace Silvia, de entender de fútbol como José Manuel, de sonreír como Ángel, de bordar como Gloria, de pintar como Juan,… de tantas cosas soy incapaz… lo cual no me convierte en una inútil. Sirvo para hacer otras cositas tan provechosas como la manta de Silvia, los bordados de Gloria, la pintura de Juan… aunque seguro que no tan amenas como una buena conversación sobre la liga de fútbol, ni rozan lo celestial como la sonrisa de Ángel y otros muchos como él.

Con este libro pretendo adentrar en el mundo jurídico de la incapacitación a quien quiera asomarse a él, hacer entender que no es un perjuicio estar incapacitado judicialmente, todo lo contrario: es la protección más grande que podemos dar un quien queremos…. Empezando por uno mismo para cuando se necesite pues nadie está exento de librarse de nada… hay que alejarse de miedos y de prejuicios –y per-juicios- absurdos sobre este tema. Tenemos que aprender lo que puede ser nuestro futuro y saber hacer, si es el caso, nuestro presente con la diligencia de un buen padre de familia.

Si bien este libro no está concebido para ser leído como la más apasionante de las novelas, sólo espera ser un manual o guía práctica para aquellas personas que sean tutores y les pueda surgir alguna duda sobre el ejercicio de la tutela, por ello se divide en distintos títulos, para que resulte más fácil localizar la materia sobre la que se desee en un momento dado saber algo y se acompañan modelos de escritos para dar ideas de cómo presentar ante el Juzgado lo que se nos exige como tutores.

Si tras su lectura consigo que alguien no desprecie el término incapaz y lo asocie a la idea de protección, que el ser tutor no sea una carga sino una función y a perder el miedo a asumir una responsabilidad me consideraré tan útil como las mantas de Silvia, la pintura de Juan,….

Todos estamos aquí, y lo que si es tan cierto como la más exacta de las ciencias es que nos necesitamos unos a otros y la necesidad que tenemos de los demás es lo que nos hacer ser capaces de ser personas.

Echemos fuera toda connotación peyorativa del término incapaz, reconozco que soy incapaz de hacer una raíz cuadrada. ¿Y qué?.. Yo ya lo tengo asumido, ahora que lo asuman los demás……

Marián Pérez del Campo»